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    niños y móviles

    niños y móviles

    Niños y móviles

    Los hay que antes de cumplir 1 año ya pasan mucho rato mirando embobados una pantalla, una práctica que no hará más que aumentar a medida que se vayan haciendo mayores. Antes era la televisión, pero ahora los niños se quedan enganchados ante pantallas muy pequeñas, y que miran de muy cerca. Teléfonos, tabletas, consolas de videojuego, mini DVD (por ejemplo, en los coches)… forman parte de la vida cotidiana de los niños desde que son muy pequeños.
    Pero ¿qué consecuencias tiene este uso intenso de dispositivos con pantalla para la visión de nuestras hijas e hijos?

    Algunos estudios apuntan que, cuando hace siete años, un niño se ha pasado un año entero mirando una pantalla. Se calcula que un niño de 4 años pasa tres horas al día ante una pantalla, lo cual quiere decir que, al llegar a la adolescencia, un niño ha pasado más horas ante una pantalla que en la escuela.

    Hace ahora dos años, el departamento de Salud de los Estados Unidos emitió una serie de recomendaciones para los padres sobre el tiempo máximo que los niños pueden pasar mirando una pantalla:

    • los menores de dos años: nunca
    • a partir de los dos años, un máximo de dos horas al día

    En Francia, las televisiones tienen prohibido emitir programas dirigidos a menores de 3 años y en Taiwán los padres están obligados, por ley, a controlar el tiempo que los niños pasan ante una pantalla.

    Todas estas normas y recomendaciones evidencian la preocupación creciente ante el hecho que los niños de ahora no juegan con objetos físicos, o miran libros o cómics, sino que pasan la mayor parte del tiempo consumiendo contenidos audiovisuales. Un cambio que, necesariamente, comporta una serie de consecuencias. El fenómeno es relativamente reciente, el número de estudios sobre la materia es limitado. Pero las advertencias son claras.

    Problemas musculares

    Los niños acostumbran a mirar los dispositivos móviles con el cuello inclinado, hecho que tensa la columna i el sistema muscular óseo superior. La consecuencia más evidente es dolor muscular y dolor de cabeza. Si esta situación se prolonga, puede producir contracturas crónicas en un futuro.

    Problemas psicológicos

    El más evidente es la adicción. Nuestro cerebro genera dopamina cuando miramos una pantalla en actividades lúdicas y es la generación continuada de dopamina lo que crea la adicción. Igual que lo que ocurre cuando consumimos drogas o un exceso de chocolate.

    También pueden darse problemas comunicacionales y conductuales por una clara ausencia de interacción física con otras personas.

    Neurólogos y psicólogos alertan que tener una adicción desde que somos pequeños puede acabar generando cambios en los circuitos del cerebro, unos cambios de consecuencias imprevisibles.

    Problemas en rendimiento académico

    La revista International Journal of Behavioural Nutrition and Physical publicó un estudio en el cual se evalúa el rendimiento académico de los adolescentes en función del tiempo que dedicaban al día a usar dispositivos electrónicos.

    Las conclusiones del estudio son claras: cuanto más tiempo pasan los adolescentes ante una pantalla, en actividades lúdicas donde el dispositivo lo hace todo, más bajo es su rendimiento académico. La media de los jóvenes que participaron en la investigación dedicaba unas cuatro horas al día a consultar sus pantallas, el doble del que recomiendan los expertos. Aquellos que dedicaban cinco horas sacaban 9,3 puntos menos en las notas globales de secundaria; los que dedicaban seis sacaban 18 puntos menos.

    Del estudio se desprende que el rendimiento académico es mejor en el caso de los adolescentes que dedican menos tiempo a consultar las tabletas, ordenadores y móviles, y más a los libros físicos. Ciertamente, una cosa es usar una tableta para estudiar, y una de muy diferente es usarla para consultar Facebook, mirar vídeos o, sencillamente, jugar. Lo peor es el uso donde sólo se visiona pasivamente sin que haya ninguna interacción.

    Problemas de visión

    El primer ámbito en que se detectan problemas derivados del uso de tabletas y móviles es obvio: la miopía. Hasta ahora, si un niño tenía una miopía importante, más de seis dioptrías, era porque tenía antecedentes familiares directos. Ya no. Cada vez más y más niños tienen miopía, y ahora ya no es por motivos genéticos.

    ¿Qué ha cambiado? El consumo de pantallas es detrás de esta epidemia de miopía. En declaraciones a Europa Press, el doctor Gonzalo Bernabéu, jefe de Oftalmología del hospital de Alcalá de Henares, afirma que la visión desde muy cerca, junto con la falta de luz natural, son factores determinantes en el desarrollo de la miopía.

    Otro problema menos grave, pero muy molesto, que se produce es la sequedad de los ojos.
    La fijación visual atenta y continuada a dispositivos audiovisuales implica una disminución imperceptible de la frecuencia de parpadeo normal, unos 15 parpadeos por minuto. Esto se traduce en una mayor exposición de la superficie ocular al ambiente con la consecuente desecación y aparición del ojo seco.

    Los principales síntomas y problemas son los derivados de la irritación mecánica de la superficie ocular por falta de lubricación que simular en muchos casos a los de una conjuntivitis. Ojo rojo, sensación de arenilla o cuerpo extraño y visión borrosa como los más habituales.
    Es aconsejable en estos casos la aplicación periódica, cada 2 a 4 horas, de lágrima artificial de calidad sin conservante.

    Aquest article també està disponible en: Catalán

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