Enfermedades oculares profesionales

La medicina laboral observa las patologías que se dan en el ámbito del trabajo de las personas. Estos ámbitos son muy variados; con unas condiciones y características inherentes al tipo de trabajo que se desarrolla. Muchas veces estas características tienen una gran influencia en nuestra buena o mala salud en general y en la de nuestros ojos en particular.

Las enfermedades oculares profesionales son causa frecuente de atención por parte de los oftalmólogos que trabajan en medicina laboral, ya sea como atención primaria y secundaria de accidentados o en el seguimiento y valoración de incapacidad laboral por enfermedades comunes.

En atención de contingencias laborales, la patología ocular representa un 5´8% de las atenciones primarias realizadas; pero las hay que cursan sin avisar y son de detección tardía.

El descuido y la desidia, por otro lado, en el uso de los equipos de protección adecuados están a menudo implicados en el desarrollo de estas patologías.

Los sectores más afectados de sufrir una enfermedad ocular profesional por orden de afectación son:

  1. Metalúrgia
  2. Sector doméstico
  3. Fabricación de maquinaria
  4. Minería
  5. Carpintería
  6. Construcción
  7. Agricultura, pesca y ganadería
  8. Cristaleros, pedreros y ceramistas
  9. Informática y diseño gráfico
  10. Eléctrico

Enfermedades oculares profesionales

Puede haber muchas y de tipologías bastante variadas pero la gran mayoría responden a fatiga visual y a traumatismos.

La fatiga visual

Reconocida como una enfermedad profesional, es la más común y la menos tratada de las patologías oculares provocadas por el trabajo.

La fatiga visual es consecuencia de las muchas horas que pasamos fijando la vista ante las pantallas sin ningún tipo de protector visual. La poca definición de la imagen, la excesiva brillantez, los reflejos y la vibración de las pantallas lo acelera. También tiene que ver con la continua lectura de documentos y artículos sin una iluminación correcta.

La provoca el exceso de concentración de la vista y la carencia de parpadeo. Esto hace que haya menos lágrima en el ojo. Las capas más superficiales de la córnea y la conjuntiva requieren estar constantemente bañadas por la lágrima y sus nutrientes. Un ojo sano está cubierto por una fina capa de lágrima, la llamada película lagrimal, que se mantiene estable entre parpadeo y parpadeo. De esta forma se consiguen los dos objetivos fundamentales de la lágrima, mantener estos tejidos sanos y aportar calidad visual. Cuando estamos concentrados durante muchas horas tendemos a parpadear menos lo que significa menos aportación de lágrima.

Esta sequedad puede provocar el síndrome del ojo seco, enrojecimiento y escozor de los ojos, alergias, defectos de graduación, dolor de cabeza y carencia de concentración.

Es básico que de descansemos desviando la vista en periodos regulares y que empleemos unas buenas lágrimas artificiales. Tenemos que asegurarnos los protectores de pantalla y una buena iluminación local.

Cómo hemos mencionado esta es, sin duda, la primera patología ocular laboral por el gran número de profesionales que engloba. Incluso el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo ha hecho, dentro de la política de prevención de riesgos laborales, un documento de instrucciones por los trabajadores y trabajadoras usuarios de pantallas al trabajo. Lo encontraréis clicando aquí.

Los traumatismos

Los traumatismos no son, ni mucho menos, la primera causa de ceguera. Por delante están las enfermedades médicas de la retina y las cataratas. Seguidamente vienen los traumatismos; se calcula que alrededor de medio millón de ojos dejan de ver en el mundo a consecuencia de traumatismos oculares.

Los traumatismos oculares de origen laboral representan el 23% de los traumatismos oculares totales. Son la causa más frecuente de traumatismo ocular frente a otras etiologías como accidentes domésticos, ocio, tráfico, deporte y agresiones.

La lesión ocular atendida con más incidencia en las poblaciones laborales estudiadas es la úlcera o erosión corneal, en trabajadores del ramo de la metalurgia como consecuencia de una proyección de partículas.

Tipo de Traumatismos oculares:

  1. Traumatismos oculares mecánicos
  2. Traumatismos oculares químicos
  3. Traumatismos oculares físicos
  4. Traumatismos oculares indirectos

Traumatismos oculares mecánicos

Dentro de los traumatismos oculares perforantes encontramos: heridas palpebrales, traumatismos de las vías lacrimales, heridas conjuntivales, perforación corneal, cuerpo extraño intraorbitario, cuerpo extraño intraocular.

Dentro de los traumatismos oculares no perforantes encontramos: cuerpos extraños en córnea o conjuntiva, hipema, alteraciones pupilares, iritis traumática, iridodiálisis, anirídia traumática, luxación y subluxación del cristalino, catarata traumática, hemorragia del cuerpo vítreo, desprendimiento vítreo posterior, conmoción retiniana, hemorragia retiniana, desgarros y agujeros retinianos, desprendimientos de retina, ruptura traumática de coroides, lesiones del nervio óptico, hematoma retrobulbaria y fractura por estallido de la órbita.

Las actuaciones y consideraciones en estos casos habrá que hacerlas en función de la patología y, en función de la misma, las tendrá que llevar a cabo un oftalmólogo. Normalmente en casos poco graves todo pasa por:

  • Profilaxis antitetánica
  • Lavada de la herida
  • Valoración de antibióticos sistémicos
  • Retirada de cuerpos extraños
  • Frío local en caso de edemas

Traumatismos oculares químicos

Las temidas caustificaciones son la alteración irreversible de los componentes celulares que consiste en la desnaturalización de los lípidos y proteínas celulares. Es una quemadura química que, en nuestro caso, se produce en el ojo o a su alrededor.

Estos pueden ser provocados por el contacto del párpado o del ojo con varias sustancias como ácidos, álcalis, detergentes, soluciones químicas, pegatinas, sustancias irritantes, gases lacrimógenos… En definitiva cualquier agente nocivo para nuestros ojos con quienes entramos en contacto.

Las caustificaciones alcalinas son mucho más peligrosas que las caustificaciones ácidas puesto que, mientras los ácidos provocan una inmediata necrosis por coagulación de la superficie, las bases (como la lejía) penetran mucho más.

Las consecuencias son muchas y muy variadas y pueden ir desde una simple irritación ocular hasta ceguera absoluta.

En estos casos hacer el tratamiento inicial a la mayor brevedad es fundamental que pasará, antes que nada, por limpiar bien el ojo; el resto del tratamiento lo tiene que hacer un especialista médico.

Traumatismos oculares físicos

A diferencia de los anteriores hay unos cuántos que nos pueden provocar enfermedades graves sin que nos demos cuenta puesto que el mal, muchas veces, se provoca paulatinamente y de forma continuada. Tienen mucho peligro puesto que algunas de las patologías cursas sin avisar y cuando nos damos cuenta, a veces, es demasiadas tarde para poner remedio efectivo. Las más comunes son:

Queraconjuntivitis por radiación ultravioleta
La radiación ultravioleta lesiona solo el epitelio corneal, donde produce una necrosis. La casuística se variada pero mirar la llama de un soldador sin careta o estar sometido a una alta concentración lumínica solar sin llevar ojeras nos puede provocar serios problemas. Dolor, epífora, blefarospasmos, que acostumbra a ser bilateral, serán los principales síntomas.

El tratamiento acostumbra a pasar para aplicar pomadas o colirios antibióticos

Quemaduras
Acostumbran a ser equiparables a las caustificaciones ácidas o sea por coagulación superficial. Las más comunes a nivel ocular son las provocadas por agua hirviendo, chispas, vapores caliente, llamas y metales incandescentes por este orden.

Normalmente el tratamiento, si no hay mucha gravedad, acostumbra a empezar y a acabar con la utilización de pomadas antibióticas.

Radiaciones ionizantes
Se producen tras una irradiación de tumores de la cara o en accidentes nucleares.

La penetración en el ojo estará en función del tipo y de los tiempos de radiación.

Acostumbran a provocar blefaritis, ojo seco, retinopatías isquémicas y aparición de cataratas.

En estos casos el mejor tratamiento es la prevención a través de la protección ocular previa. Una vez establecido el mal podemos recurrir a lágrimas artificiales, fotocoagulación panrretiniana con láser de argón y cirugía de la catarata.

Traumatismos oculares indirectos

Provocados como consecuencia de un traumatismo grave fuera de los ojos. Podríamos decir que es un traumatismo distante como por ejemplo el que recibimos en el tórax por la compresión del cinturón de seguridad en un accidente de tráfico.

El más común es la Angiopatía Retiniana traumática o Retinopatía de Purtscher. La puede provocar un traumatismo distante, una fractura de un hueso largo o una embolia grasa puesto que producen cambios de flujo arterial y venoso de la retina con subidas bruscas de la presión intravascular.

El síntoma es la disminución de la agudeza visual tres o cuatro días desde el traumatismo desencadenante. Como mucho desaparecen en 4-6 semanas a pesar de que en alguna ocasión se ha dado una disminución de agudeza visual o defectos del campo visual de forma permanente.

Cómo hemos visto son muchos los peligros por nuestros ojos y quizás es uno de los órganos que menos cuidamos. La racionalización de amenazas y soluciones es fundamental; la prevención básica.

Una buena revisión oftalmológica anual asegurará el mejor tratamiento para cada caso y evitará el desarrollo de las enfermedades oculares que cursan sin avisar.
En la Clínica Oftalmológica del Penedès contamos con la experiencia y tecnología para diagnosticar y hacer el seguimiento individualizado de vuestro caso.
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