Problemas de visión en niños: señales y cuándo revisar la vista

Los problemas de visión en niños no siempre son fáciles de detectar. En muchos casos, el niño no sabe explicar que ve mal o se adapta a su forma de ver, por lo que algunas alteraciones visuales pueden pasar desapercibidas durante meses o incluso años.

La oftalmología pediátrica es la especialidad que se encarga de revisar, diagnosticar y tratar los problemas visuales infantiles. Durante la infancia, el sistema visual todavía está en desarrollo y es fundamental detectar cualquier alteración a tiempo para evitar molestias, dificultades de aprendizaje o problemas visuales en el futuro.

En este artículo repasamos cómo se desarrolla la visión durante la infancia, cuáles son las señales de alerta más habituales, qué trastornos oculares pueden aparecer en edades tempranas y cuándo conviene acudir a una revisión oftalmológica infantil.

Por qué es importante revisar la vista de los niños

Cuando nacemos, las estructuras oculares ya están formadas, pero el sistema visual todavía no está completamente desarrollado. La capacidad visual se consolida progresivamente a medida que el cerebro recibe estímulos visuales de ambos ojos.

Para que la visión se desarrolle correctamente, es importante que esos estímulos lleguen de forma adecuada y relativamente simétrica desde los ojos hasta la corteza cerebral, especialmente durante los primeros años de vida.

La agudeza visual mejora de forma progresiva desde el nacimiento. Aproximadamente hacia los 3 años alcanza una parte importante de su desarrollo y alrededor de los 5 años suele acercarse a la visión adulta. A partir de los 7 u 8 años, la plasticidad visual disminuye, por lo que algunos problemas son más difíciles de corregir si no se han detectado a tiempo.

Por este motivo, las revisiones visuales infantiles son fundamentales. Detectar de forma precoz alteraciones como el ojo vago, el estrabismo, la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo puede ayudar a evitar secuelas visuales persistentes.

Señales de alerta de problemas de visión infantil

Muchos problemas visuales durante la infancia pueden ser asintomáticos o difíciles de identificar. En otras ocasiones, el niño presenta señales que pueden confundirse con falta de atención, cansancio o dificultades escolares.

Algunas de las principales señales que pueden indicar un problema de visión en niños son:

  • Acercarse mucho a la televisión, los libros, las pantallas o los objetos.
  • Entrecerrar los ojos para intentar ver mejor.
  • Girar o inclinar la cabeza con frecuencia.
  • Parpadear de forma constante.
  • Frotarse los ojos de manera habitual.
  • Presentar ojos rojos, lagrimeo o molestias oculares frecuentes.
  • Quejarse de dolor de cabeza o cansancio visual.
  • Ver borroso o tener visión doble.
  • Evitar la lectura, el dibujo o las tareas de cerca.
  • Tener un ojo desviado o movimientos oculares anómalos.
  • Mostrar dificultades de concentración o bajo rendimiento escolar.
  • Tropezar con frecuencia o calcular mal las distancias.

Ante cualquiera de estas señales, es recomendable realizar una revisión oftalmológica infantil para valorar la visión del niño y descartar posibles alteraciones.

Trastornos oculares frecuentes en la infancia

Los trastornos oculares de aparición temprana no siempre se pueden prevenir, pero sí se pueden detectar y tratar de forma precoz. Cuanto antes se diagnostica un problema visual infantil, mayores son las posibilidades de controlarlo y evitar complicaciones.

Entre los trastornos oculares infantiles más frecuentes se encuentran:

  • Ambliopía u ojo vago: aparece cuando uno de los ojos no desarrolla correctamente su capacidad visual.
  • Estrabismo infantil: se produce cuando los ojos no están correctamente alineados.
  • Diferencias de graduación entre ambos ojos: pueden favorecer que un ojo trabaje menos que el otro.
  • Miopía infantil: dificultad para ver bien de lejos.
  • Hipermetropía infantil: dificultad para enfocar correctamente, especialmente de cerca.
  • Astigmatismo infantil: visión borrosa o distorsionada a distintas distancias.
  • Nistagmo: movimiento involuntario y repetitivo de los ojos.
  • Problemas de motilidad ocular: alteraciones en la coordinación o el movimiento de los ojos.

Algunos de estos problemas pueden pasar desapercibidos si no se realiza una exploración visual adecuada, especialmente en edades en las que el niño todavía no sabe expresar con claridad cómo ve.

Problemas visuales en bebés y recién nacidos

También existen patologías oculares que pueden aparecer desde el nacimiento o durante los primeros meses de vida. En estos casos, la detección precoz es especialmente importante para valorar la evolución visual del bebé y actuar cuando sea necesario.

Entre las patologías que pueden darse en recién nacidos o bebés se encuentran:

  • Glaucoma congénito.
  • Obstrucción del lagrimal.
  • Cataratas congénitas.
  • Retinopatía del prematuro.
  • Alteraciones en el reflejo rojo ocular.
  • Anomalías en la alineación o el movimiento de los ojos.

En algunos casos, los bebés presentan signos evidentes de anomalías oculares. En otros, los problemas pueden detectarse durante las revisiones pediátricas u oftalmológicas. Cuando el diagnóstico se realiza pronto, el seguimiento y el tratamiento pueden iniciarse antes, mejorando el pronóstico visual.

Miopía infantil, pantallas y hábitos visuales

Además de las alteraciones presentes desde el nacimiento, durante la infancia pueden aparecer o agravarse otros problemas visuales relacionados con los hábitos diarios. Uno de los más frecuentes es la miopía infantil.

La miopía puede tener un componente genético, pero también se ha relacionado con factores ambientales, como pasar muchas horas realizando tareas de cerca o dedicar poco tiempo a actividades al aire libre.

El uso intensivo de móviles, tabletas, ordenadores y otras pantallas puede favorecer el cansancio visual, la sequedad ocular y la aparición de molestias, especialmente si no se hacen descansos o si las distancias de uso no son adecuadas.

Por eso, es recomendable combinar el uso responsable de pantallas con pausas frecuentes, buena iluminación, distancia adecuada de lectura y más tiempo al aire libre.

En nuestro artículo sobre niños y móviles encontraréis más información sobre cómo el uso de dispositivos puede influir en la salud visual infantil.

Consecuencias de no tratar los problemas visuales en niños

Cuando un problema visual infantil no se detecta ni se trata a tiempo, puede afectar a diferentes aspectos del desarrollo y del día a día del niño. No todos los casos tienen la misma gravedad, pero una revisión permite descartar alteraciones y orientar el seguimiento adecuado.

Dificultades escolares

Los problemas de refracción como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo pueden dificultar la lectura, la escritura, la concentración y el seguimiento de las explicaciones en clase.

En algunos casos, una dificultad visual no detectada puede confundirse con falta de atención, desinterés o bajo rendimiento escolar.

Evitar juegos o actividades

Un niño que no ve bien puede evitar determinados juegos, deportes o actividades en grupo, especialmente si requieren coordinación visual, cálculo de distancias o buena visión de lejos.

Molestias y cansancio visual

La visión borrosa, el esfuerzo para enfocar, el dolor de cabeza o la fatiga ocular pueden afectar al bienestar del niño, especialmente durante las tareas escolares o el uso de pantallas.

Secuelas visuales a largo plazo

Algunas alteraciones, como el ojo vago, requieren un diagnóstico temprano porque el tratamiento suele ser más eficaz durante los años de mayor plasticidad visual. Si se detectan tarde, puede ser más difícil recuperar completamente la visión.

Cuándo hacer una revisión oftalmológica infantil

Las revisiones oftalmológicas infantiles permiten valorar el desarrollo visual, detectar alteraciones y hacer seguimiento de posibles problemas oculares. La frecuencia de las revisiones puede variar según la edad, los síntomas, los antecedentes familiares o la existencia de alguna patología previa.

Bebés y recién nacidos

En los primeros meses de vida, las revisiones ayudan a descartar alteraciones congénitas o problemas que puedan afectar al desarrollo visual, especialmente en bebés prematuros, bebés con bajo peso o niños con antecedentes familiares de enfermedades oculares.

La exploración ocular y la valoración del reflejo rojo pueden ser importantes para detectar problemas potencialmente graves, como cataratas congénitas, alteraciones de retina u otras patologías que requieren atención temprana.

Durante el primer año

Durante el primer año de vida, una valoración oftalmológica permite conocer la situación visual del bebé, revisar la estructura ocular y descartar alteraciones que puedan necesitar seguimiento o tratamiento.

Entre 1 y 3 años

Entre el primer y el tercer año de vida pueden detectarse alteraciones como el estrabismo, el ojo vago, problemas de motilidad ocular o defectos refractivos. En esta etapa, los niños empiezan a colaborar más en determinadas pruebas, como la evaluación de la agudeza visual.

A partir de los 3 años

A partir de los 3 años conviene realizar revisiones visuales periódicas, especialmente si existen síntomas, antecedentes familiares, dificultades escolares o sospecha de problemas de visión.

El objetivo de estas revisiones es prevenir, controlar y corregir posibles alteraciones visuales durante una etapa clave del desarrollo.

Cómo ayudar a cuidar la vista de los niños

Además de las revisiones oftalmológicas, los hábitos diarios también influyen en la salud visual infantil. Algunas medidas sencillas pueden ayudar a reducir el cansancio visual y favorecer un desarrollo visual más saludable.

Juegos que estimulan la visión

Es recomendable favorecer juegos y actividades que estimulen las habilidades visuales de los niños y niñas. Además de pasar un buen rato en familia, este tipo de actividades pueden ayudar a trabajar la agudeza visual, la visión lateral, la percepción visual, la coordinación ojo-mano y la rapidez de enfoque.

Los juegos de construcción, puzzles, actividades al aire libre, juegos de pelota, dibujos, laberintos o ejercicios de observación pueden contribuir al desarrollo visual de forma natural y divertida.

En la imagen de debajo encontraréis la selección de juegos realizada por nuestra optometrista comportamental y pediátrica Sandra Busto del Campo, pensada para que los niños se diviertan mientras estimulan sus habilidades visuales.

Juegos para estimular la visión infantil recomendados por COP

Más tiempo al aire libre

Pasar tiempo al aire libre es uno de los hábitos más recomendables para la salud visual infantil. La exposición a la luz natural y la reducción del tiempo dedicado exclusivamente a tareas de cerca pueden ayudar a disminuir el riesgo de aparición o progresión de la miopía en algunos niños.

Por este motivo, es importante fomentar las actividades en exterior, los juegos al aire libre y los descansos visuales, especialmente en niños que pasan muchas horas estudiando, leyendo o utilizando pantallas.

Si queréis más información, podéis leer nuestro artículo sobre el patio y la prevención de la miopía.

Uso responsable de pantallas

Las pantallas forman parte del día a día de muchos niños, pero es importante utilizarlas con moderación. Conviene evitar distancias demasiado cortas, hacer pausas frecuentes, mantener una buena iluminación y alternar el tiempo de pantalla con actividades de lejos y al aire libre.

Si el niño presenta molestias, visión borrosa, sequedad ocular, dolor de cabeza o cansancio visual tras usar pantallas, es recomendable consultarlo con un especialista.

Cuándo acudir a un especialista en oftalmología pediátrica

Es recomendable acudir a un especialista en oftalmología pediátrica siempre que existan señales de alerta, antecedentes familiares de problemas oculares, desviación ocular, sospecha de baja visión, dolores de cabeza frecuentes o dificultades escolares que puedan estar relacionadas con la visión.

También puede ser conveniente realizar revisiones aunque no haya síntomas evidentes, ya que algunos problemas visuales infantiles no producen molestias claras al principio.

En la unidad de oftalmología pediátrica de COP realizamos revisiones visuales infantiles para detectar y tratar problemas oculares en niños y niñas de forma temprana.

Si tienes dudas sobre la visión de tu hijo o hija, pide una revisión oftalmológica infantil y valoraremos su caso de forma personalizada.

Preguntas frecuentes sobre problemas de visión en niños

¿Cómo saber si un niño tiene problemas de visión?

Algunas señales frecuentes son acercarse mucho a los objetos, entrecerrar los ojos, girar la cabeza, frotarse los ojos, quejarse de dolor de cabeza, evitar la lectura o mostrar dificultades en el aprendizaje.

¿A qué edad conviene hacer una revisión oftalmológica infantil?

Depende de cada caso, pero es recomendable realizar controles visuales durante los primeros años de vida y siempre que existan síntomas, antecedentes familiares, desviación ocular o sospecha de baja visión.

¿Qué problemas visuales son más frecuentes en niños?

Entre los problemas visuales infantiles más frecuentes se encuentran la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo, el ojo vago y el estrabismo.

¿Los problemas de visión pueden afectar al rendimiento escolar?

Sí. Una dificultad visual no detectada puede afectar a la lectura, la escritura, la concentración y la comodidad del niño durante las tareas escolares.

¿Qué es el ojo vago?

El ojo vago o ambliopía aparece cuando uno de los ojos no desarrolla correctamente su visión. Suele tratarse durante la infancia, cuando el sistema visual todavía tiene mayor capacidad de recuperación.

¿El estrabismo infantil siempre se nota?

No siempre. En algunos casos la desviación ocular es evidente, pero en otros puede ser intermitente o más difícil de detectar. Por eso es importante realizar una valoración oftalmológica si existe cualquier sospecha.

¿El uso de pantallas puede empeorar la visión de los niños?

El uso prolongado de pantallas puede favorecer el cansancio visual, la sequedad ocular y otros síntomas. Además, pasar poco tiempo al aire libre se ha relacionado con un mayor riesgo de progresión de la miopía en la infancia.

¿Cuándo hay que acudir al oftalmólogo pediátrico?

Conviene acudir al oftalmólogo pediátrico si el niño presenta señales de dificultad visual, antecedentes familiares, desviación ocular, dolores de cabeza frecuentes, problemas escolares o cualquier sospecha de alteración en la visión.

En la Clínica Oftalmològica del Penedès contamos con un departamento de oftalmología pediátrica para revisar y cuidar la salud visual de vuestros hijos e hijas.

¡En COP miramos por sus ojos!

Ante cualquier cambio en tu visión, es importante no dejarlo pasar.
Una revisión oftalmológica permite detectar a tiempo posibles alteraciones y prevenir su evolución.

“Prestar atención a los cambios en la visión es el primer paso para cuidar tus ojos como se merecen. Ver bien no solo es una cuestión de comodidad, sino de bienestar y seguridad en tu día a día.”

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